27 de agosto de 2011

No es la primera vez, ni va a ser la última..

Una vez más resigno aquello que quiero para que alguien más lo disfrute.

Pero, por qué lo hago?... Porque creo que esa persona a quien le dejo lo que quiero tal vez vaya a ser más feliz, porque tal vez lo merezca más que yo, porque de seguro tenga más chances que yo de conseguir eso que ambas queremos, porque de hecho siempre lo consigue, porque tengo la costumbre de dar un paso al costado.

Si de triángulos amorosos se trata, yo cedo el paso a la dama que disputa el mismo muchacho que yo, y los dejo vivir felices... Al tiempo lo observo, llevan 1 año de novios, tal vez más... Y yo podría ser esa, pero no lo soy. Porque no luché...

Y por qué no luchar? ... La única vez que realmente luché perdí... Y no sólo perdí la batalla, no sólo perdí la relación que tenía con el muchacho, la relación que tenía con aquella dama en discordia, la relación con un grupo de amigos, las esperanzas, la fé en mí, las ganas de luchar. Y me quedó mi fiel amiga la resignación.. la misma que me acompaña esta noche...

Porque prefiero callar, en lugar de decir: " Flaca a mí también me gusta, y quiero ver si tengo una chance de ser feliz con él" ... Porque no tengo los ovarios suficientes para bancarme la batalla, y porque estoy segura de que en el caso de que vuelva a pelear voy a perder, porque siempre mis contrincantes son mucho más virtuosas, y hasta yo las elegiría antes que a mí...

Extraño al menos esos pequeños pantallazos de esperanza que me decían : " Esta tal vez sea tu chance de ser feliz junto a alguien" aunque nunca se dió, esa esperanza para mí era un móvil, me hacía más fuerte, más feliz, más guerrera. Más yo.

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